Mapa de la Península Ibérica según Ptolomeo. Archivo MNAR. Exposición Lvistania Romana.

Lusitania Prerromana

Mapa de la Península Ibérica según Ptolomeo. Archivo MNAR. Exposición Lvistania Romana.
Mapa de la Península Ibérica según Ptolomeo. Archivo MNAR. Exposición Lvistania Romana.
Estatua de Guerrero Galaico procedente de  Boticas -Vila Real-. Museo Nacional de Arqueología de Lisboa.
Estatua de Guerrero Galaico procedente de Boticas -Vila Real-. Museo Nacional de Arqueología de Lisboa.

Para los autores clásicos, griegos y latinos, la Lusitania representaba el extremo del mundo conocido. Aquí empezaba el inmenso océano que suscitaba la curiosidad y el temor de los navegantes que en él se aventuraban. Las primeras imágenes que de estas tierras nos son transmitidas se refieren a sus costas rocosas y a sus pequeñas islas, así como a algunos fenómenos llamativos, como sus amplias mareas. El proceso de conquista romana profundiza el conocimiento del territorio, de sus riquezas, de la abundancia de sus recursos minerales, apareciendo entonces como una especie de El Dorado. Por otro lado, las fuentes clásicas prestan atención a las gentes exóticas que ahí habitan. Los Lusitanos se encuentran en esa fase de conflicto asociados a la imagen negativa de un pueblo en busca de tierra y practicando el bandolerismo. Pero su jefe, Viriato, se convierte, en la tradición literaria, en un héroe-fi­lósofo símbolo del hombre natural, cuya profunda sabiduría nace de la comunión con la naturaleza. La extrañeza de las costumbres lusitanas llama la atención de los autores antiguos que subrayan la dicotomía entre sus tradiciones bárbaras y el mundo civilizado de romanos y griegos. A medida que la romanización se consolida, se atenúan las diferencias entre Roma y su provincia más occidental que progresivamente entra en el universo cultural globalizado del conquistador.

*Textos tomados de la exposición temporal Lusitania Romana. Origen de dos Pueblos, comisariada por J. M. Álvarez, Antonio Carvalho y C. Fabiao.